Caminos.

Caminos y caminantes, como los olvidados amantes, que una vez se reunieron para nada, como la nada que les brotó de los besos que nunca dieron y de las caricias que comieron, porque ellos nunca supieron estar, pero a la par de la luna tuvieron que marchar, corre, grita, llora y ni un abrazo logró parar la lágrima que jamás él secó, porque aunque fueran al revés del mundo las dudas eran miedo, el miedo olvido y él la olvidó. 
¿Porque las horas sólo pasan y los besos no se los lleva el viento.?







                                                                                                           *Gracias a Ovillo por hacer realidad esta entrada.

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